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martes, 12 de noviembre de 2013

RESERVA

Chelo  Galiano Santiago
"Nací en Fuensanta de Martos, una tarde de cine. Lo sé porque me contaron que allí fueron a buscar a la comadrona. Ya entonces, despuntaban mis prisas, tanto, que la mujer, tras partear, pudo regresar a la sala de proyecciones y ver el final de la película.
Tengo dos días menos de edad. El señor del Registro, no quiso venirse a bien, y anotar que mi nacimiento fue en sábado, a él le gustaba más el lunes, así que ese día quedé inscrita a todos los efectos.
Hubo un tiempo en el que pensé, que esta serie de acontecimientos fortuitos eran una señal, un aviso de que mi vida sería pura irrealidad, y visto ahora con el paso de los años, puedo asegurar que así ha sido.
Soñadora incansable, inventora de vidas paralelas, coleccionista de palabras, guionista en busca de tiempos amables… Confieso que me gusta escribir porque me gusta jugar. Y juego a veces, a ser poeta y a relatar lo que mis ojos ven y mi corazón siente.

Gozo volcando mis ensoñaciones en un papel, y espero que quien llegue hasta a mí y me lea, disfrute entre mis letras tanto como yo lo hago escribiéndolas."



LA CASITA DE CRISTAL

Engalanado sale el cazador en busca de su botín. Mira, husmea, rebusca la mejor pieza. Y la ve allí, a lo lejos. Le parece inaccesible, eso le gusta. Para atraerla, la observa, la estudia. Desgrana cada uno de sus gestos hasta conocer sus porqués. La siente segura en su casita de cristal. Segura hasta ahora, piensa.
Sabiéndose inequívoco en su elección, se prepara, apunta y al intentar disparar, ella coloca un dedo, solo uno. Su yema detiene el disparo.
Le mira, sonríe.
Comienza el juego.
Voy a comerte. Serás, el cazador... cazado, le susurra.

Chelo Galiano

Más relatos en el blog 'Y nacimos casualmente'


lunes, 4 de noviembre de 2013

RESERVA

Fernando Fabián Escribano Bravo


"Nací en Madrid entre gente sencilla y universal; de ahí cogí el mundo. Trabajé en Toledo, en una empresa de telecomunicaciones, donde lo importante era el compañerismo. Viví en La Rioja, donde el trabajo y la riqueza de la tierra me acercaron a la Naturaleza. A la vuelta, aquí en Jaén, entre la sobriedad del olivo, y la alegría del agua, empecé a escribir lo que me sucede, y a rimar compartiendo el corazón con una ciudad generosa. Aunque vivo en Andalucía, aun no tengo Wasap; algo que suele utilizar mucho el pueblo andaluz."




INOCENCIA

Fulanita (la cuñada del tío de mi hermana) ha dado a luz. A mi no me gusta ir a molestar a la gente cuando está en el hospital, sobre todo si está recién operada. Hay personas que se matan por llegar los primeros. (Mi cuñado Pablo, sea quien sea el que esté ingresado, es el primero en llegar. Por el camino, seguro que va pensando como justificar estar allí tan pronto. Suele decir: estaba cerca, somos amigos, y si no se cuidan las amistades...).
Yo prefiero esperar y verlos en casa, algo más restablecidos.

Mi pareja se empeñó en ir a ver a la niña. Unos decían que era muy fea, otras que era un amor, y yo hubiera preferido no tener que opinar. Pero allí estábamos, un montón de personas mayores, asomadas a una cuna, y profiriendo toda clase de bendiciones (incluso alguna mostraba deseos antropófagos, que pensándolo bien, daban miedo).

Fui advertido de varias formas, maneras, y en momentos diferentes del día, de que tuviera cuidado, pues la fulanita en cuestión, era muy aprensiva, y conociendo mi trayectoria familiar, lo menos que podía pasar era que la liara delante de la pobre niña, que como era nueva, no me conocía aún. Prometí comedirme más allá de mis posibilidades.

En la cuna había una niña pequeña, morena (tirando a negruzca), peluda, con la nariz chata, y ojos redondos y fijos. No miraban a ningún sitio, pero se fijaban. Inocencia querían poner a la pobre criatura. Cuando todo el mundo empezó a alabar a la recién llegada, me mantuve a la espera de mi turno. (Me di cuenta que existen adjetivos especiales, que nunca le dirías a nadie que se pudiera defender por sí mismo). La cosa es que se iban acabando los cumplidos, aunque cada persona repetía el suyo varias veces, y añadía el que había repetido la persona anterior.

Cuando llegó a mi pareja, comenzó a decir un montón de palabras que nunca había oído yo en casa, (imagino que las habría buscado en el diccionario para quedar bien). La madre que la había traído al mundo estaba pendiente de mi apreciación (seguro que había sido avisada por espías). Mi pareja dijo: es un encanto, y me miró. (La mirada era de advertencia, casi letal, envuelta en una sonrisa traicionera). Era mi turno, yo no quería repetir lo que tantas veces le habían dicho a la nueva, y en un alarde de originalidad y de inocencia le dije (con la mejor sonrisa que en esas circunstancias se puede poner) ¡Qué mona! (Aún duermo en el sofá).

Fabián Madrid


Más relatos en el Blog Cuentos, historias y otras menudencias.


sábado, 14 de septiembre de 2013

RESERVA


Sonia Mena Delgado

“Voy a galope entre realidad y sueño, dejando mis pequeñas huellas con restos de tinta y macramé de papel.
Me gusta escribir y me apasiona dibujar…
Escribir pensamientos, ideas y disfrazarlas con palabras en forma de textos cortos que un día espero poder encadenar de algún modo.
Dibujar instantes con trazos rápidos de sentimientos en sus distintas tonalidades.
Uno de mis lugares favoritos:  Un paisaje de delgado horizonte y amplio cielo llamado Café de Palabras




INFLEXIÓN

Anoche me despertó la luna. Su luz cegadora me impedía abrir los ojos ante la inmensa oscuridad del cielo. Poco a poco fui tomando conciencia y cuando por fin pude divisar su presencia en la imagen panorámica creada ocasionalmente desde la ventana de la habitación, la pude sentir tan cerca…

Respiré hondo y me di la vuelta. En el armario se dibujaba nítida la silueta de mi ser que volvía a dormir agradecido enormemente por tu visita…

Sonia Mena Delgado



Más relatos en el  Blog 'Las huellas de Mendelinna'




domingo, 25 de agosto de 2013

RESERVA



Cristina Piñar Morales
"Siempre me ha gustado escribir, y desde que tengo uso de razón he querido ser periodista, una profesión que me apasiona. También me atrae la literatura. Ambos terrenos te permiten contar historias, aunque este último, además, te concede la licencia de imaginar, inventar y crear otros mundos y situaciones. Ahí es dónde radica su magia. A veces, escribir sirve como desahogo, una vía de escape para plasmar por escrito vivencias y sentimientos. Otras, ofrece la oportunidad de dar rienda suelta a la imaginación, sintiendo el poder de crear personajes que actúan y se comportan tal y cómo tú mismo decides.
El vértigo ante la presencia de una hoja en blanco siempre está ahí. Es todo un reto rellenarla con palabras que, unidas unas a otras, cobren vida y sean capaces de llegar al lector, pero al menos hay que intentarlo. Y en ello estamos, aprendiendo unos de otros y todos juntos dando pequeños pasos literarios gracias a la asociación “Café de Palabras”.




LE FALTABA UN LADRILLO

Se detuvo y miró a su alrededor. ¡Las cosas habían cambiado tanto en los últimos años! El paisaje de la ciudad continuaba repleto de grandes edificios y los coches no dejaban de transitar por las carreteras formando grandes atascos en las consideradas horas punta. A pesar de ello, había una cosa que echaba en falta, algo con lo que se entretenía en aquellas interminables mañanas de jubilado y que, de un tiempo a esta parte, había terminado por desaparecer. No, no era el café con los amigos en el bar, ni la lectura sosegada del periódico, ni siquiera el ruido de los niños de la pareja que hasta hace poco habían sido sus vecinos. Llevaba meses pateándose distintos barrios en busca de su objetivo, pero nada, ni rastro, lo más parecido que encontró fueron algunos edificios a medio hacer, en las afueras, que no tenían pinta de ser terminados a corto plazo. Lo que añoraba, y nunca pensó que llegara a hacerlo, era contemplar obras, mientras más grandes y faraónicas, mejor. ¡Pues vaya con la crisis del ladrillo! Pensó. Y ahora ¿en qué me entretengo yo?

Cristina Piñar Morales



 Más relatos en el blog  "Con una sonrisa"



viernes, 12 de julio de 2013

RESERVA


Sara Gómez Martínez
Jaén


"Creo recordar que fue a los diecisiete años cuando empezó a apasionarme la literatura, en clase de lengua. Fue mi profesor que con los ejercicios que nos mandaba- como por ejemplo- crear una historia e inventar personajes, fue lo que suscitó en mí la pasión por la escritura. Mi madre me contó una vez que cuando yo era pequeña me quedaba mirando anonadada los estantes de libros y cuadernos. Así que creo que desde un modo u otro, la literatura siempre ha estado en mi vida.

Con el paso del tiempo comencé a escribir poesía, relatos y cuentos. Gané un concurso de micro relatos en el año dos mil nueve. He participado en dos talleres de escritura. Uno de ellos fue en la biblioteca pública de Jaén, impartido por la asociación literaria Lapislázuli ; el otro taller fue online, cuyos profesores fueron los escritores: Carmen Posadas y Gervasio Posadas. En dos mil doce escribí mi primer libro (Aún no está publicado)

Actualmente escribo relatos y tengo un blog dónde los publico. También participo  en otro blog que versa sobre erotismo. Ahora participo en un taller literario llamado “ Café de palabras” lo cual he de decir que me siento muy orgullosa y feliz. El compañerismo es estimable y compartimos esa maravillosa pasión hacia la escritura. Nos apoyamos mutuamente y opinamos sobre lo que escribimos.

Aún estoy como quién dice (subiendo peldaños) y espero con todo mi corazón escribir durante el resto de mi vida."



CORAZÓN DE ACEITUNA



Solo se oye susurrar al viento. Los campos de cosecha son mi hogar y me regalan las caricias anheladas que trae la brisa del norte. Las montañas que dibujan el horizonte esconden un mundo que desearía descubrir. Soy un palo de madera, vestida con harapos viejos y ajados, y un sombrero de paja. Tengo el don de sentir todo lo que me rodea. Fue ella quien me creó: Dorothy, ella, mi ángel, mi Dios. Una preciosa chiquilla que tiene estrellas dentro de los ojos. Sus manos a veces acarician mi piel de madera. Su padre, un hombre enjuto, es un saco de huesos y me clavó en este terreno insípido.

Unas cortinas blancas y lisas sopladas por el viento revolotean como alas de pájaro. Tras la ventana está ella, probablemente soñando la vida que anhelo. El padre de Dorothy ara la tierra con el tractor. Parece cansado, se sienta a mi lado, huele a tabaco y a trigo, y casi puedo oír el fuerte latido de su corazón. Envidio el motor tan maravilloso y esencial que late dentro de él. Me gustaría tener uno. Él me mira, se relame los labios secos y se despide diciendo: hasta pronto amigo.


Observo los mirlos reposando sobre las tejas rojas de la casa. Todos los días, Dorothy juega a mi lado. Se sienta con sus rodillas huesudas y me cuenta lo triste que está. Solo la escucho porque no tengo boca para contestarle. Tan solo poseo estos dos ojos que son botones y la miran con adoración. A veces, el viento del oeste trae consigo arranques de furia y me tambaleará.


Creceré algún día y seré una montaña de madera partida. Tampoco puedo llorar, reír, hablar... ni puedo acariciar las sonrosadas mejillas de Dorothy.
No puedo correr, ni conocer la libertad más allá de aquellas montañas. Pero me conformo con ver transcurrir el tiempo, oír como trinan los pájaros y encuentran apoyo en mis hombros. Veo a Dorothy viniendo hacía mi para hacerme compañía y darle vida a este corazón que es tan solo una aceituna arrugada que colocó ella bajo mi ropa para que así pareciese que yo tenía ese trozo de vida.


                          Sara Gómez Martínez 

Más relatos y cuentos en el Blog 'Sueños de papel'